domingo, 3 de enero de 2010

Eleboro - 2010

Me sorprende a mi mismo la capacidad que tengo de aceptar, comprender y sentir las situaciones cuando voy en un estado de ebriedad importante. Alguien, me dijo una vez que las cosas más importantes de la vida son las que te hacen daño. Las que actúan como una madera de nogal estallando contra tu pecho y la han astillado de tal manera, que es imposible sacar las astillas que ésta genera. Pensar con el corazón, sentir con la cabeza… En serio, ¿Quién fue el primero en hacerlo? ¿Por qué no nos dijo a los demás que aquello no conducía nada bueno? Todo lo que puedes hacer es resignarte a sentir, aun que no quieras; hay cosas que necesitas que estén ahí, por mucho daño que te hagan. Creo que soy de esas personas, que están dispuestas a sentir cualquier cosa que le pase a menos de 17 milímetros de distancia. Sé que mucha veces no debería sentir, no debería ni siquiera plantearme el hecho de ‘que pasaría si…’. Pero lo siento, no puedo hacerlo.
El Eléboro. Es la planta más sensible que existe. Un solo grado en la variación de la temperatura ambiente y la planta muere al cabo de unos días. Curiosamente me siento igual, un cambio en la sucesión de acontecimientos y desenfocan absolutamente toda la estructura arquitectónica que tenia montada para el tiempo que estaba por llegar. Y ahora qué? Aguanta campeón, aguanta.

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